Octavos de final nuevamente. La Selección Mexicana cayó ante Brasil y Neymar en el “cuarto partido” y a diferencia de hace cuatro años frente a Holanda, nunca sentí realmente que pudiéramos ganar.
Hasta me pareció que el alma se le fue al conjunto y al país después de que Suecia lo derrotó 3-0. Lo que empezó lleno de júbilo ante Alemania terminó con un sin sabor ante Brasil.
México tuvo una inigualable oportunidad durante esta Copa del Mundo de Rusia: se pudo haber clasificado primero de grupo y el rival en octavos hubiese sido Suiza y no el “Scratch”, pero así es esto, la Selección Nacional decidió no presentarse ante Suecia y éste fue el castigo.
Me voy triste, más no decepcionado. ¿Realmente podíamos esperar algo más? Me pide el “Chicharito” que me imagine cosas chingonas y por un largo y dulce momento me imagino que somos Campeones del Mundo, pero esa no es la realidad. Al fin y al cabo, de eso se trata imaginar, pensar en cosas que están fuera de nuestras posibilidades.
Pero hay que ver el lado positivo también: se le respetó el proceso a un entrenador, a pesar de resultados y momentos difíciles se aguantó a Juan Carlos Osorio. Ese es un paso en la dirección correcta, la continuidad y el buen trabajo revertirán la historia. Hernández se convirtió en el máximo goleador mexicano en Mundiales junto al “Matador”, algo que no se puede celebrar siempre.

Descubrimos que Carlos Salcedo puede ser una pieza sobre la cual construir, el central, a mi parecer, tuvo el Mundial más destacado de todos los futbolistas mexicanos. Rafael Márquez se despidió con la cara en alto, a pesar de que se vio tembloroso por momentos, tuvo una despedida digna ante Brasil.
La generación “dorada” tuvo varios intentos y no logró superar la barrera, ahora le toca a la nueva generación de futbolistas tomar la batuta y sorprendernos en Qatar.
Texto: Mario Gamboa
foto: Agencias




