Refugio clave para las tortugas

La Península de Yucatán tiene 3 de las 10 playas del Atlántico Norte, Holbox, El Cuyo y Celestún, para la población y reproducción de dos especies en situación crítica: carey y verde

Yucatán es un región reconocida por su gastronomía, su riqueza arqueológica y sus niveles de seguridad; sin embargo, también se caracteriza por su interés en la naturaleza y alberga tres playas estratégicas para la reproducción de las tortugas carey y verde en el Atlántico Norte, ambas catalogadas como especies amenazadas.

Ante este escenario, la doctora Melania López Castro, integrante de la organización Pronatura, llamó a reforzar la conservación integral de los ecosistemas costeros y a frenar la contaminación y la devastación ambiental, al señalar que estas acciones son determinantes no solo para la supervivencia de las tortugas marinas, sino para la preservación de la biodiversidad en general.

“En el caso de las tortugas marinas la Península de Yucatán es el sitio clave en el Atlántico Norte porque tiene 3 de las 10 playas para población y para la reproducción de las dos especies que se encuentran una en estado crítico que es la tortuga carey y la otra es la verde, es decir Holbox, El Cuyo y Celestún, y si no tuviera estas playas, volverían a caer su población y eso pues obviamente no es conveniente”, explicó la bióloga.

La especialista subrayó que Yucatán es una de las entidades con mayor diversidad biológica del país, al contar con una amplia variedad de ecosistemas que brindan servicios ambientales esenciales.

“Estamos hablando que desde el agua que tomamos, oxígeno, protección costera en el caso de las dunas, los acuíferos son esenciales, pero lamentablemente, en el estado y también en la Península de Yucatán, todos estos servicios ambientales están actualmente en riesgo y están actualmente amenazados”, advirtió.

López Castro identificó al menos cuatro amenazas principales que actualmente impactan a los ecosistemas en la entidad, entre ellas el cambio de uso de suelo: “el cambio de uso de suelos para desarrollo económico para expansión urbana, pero también bien para agricultura expansiva en algunas zonas”-

A ello se suma la contaminación de los acuíferos, así como el crecimiento desordenado de la infraestructura.

“Tenemos una fuerte contaminación de acuíferos, no solo por contaminación por plásticos, sino también por otros desechos orgánicos y químicos que están afectando obviamente a toda la población; y tenemos desarrollos costeros mal planificados, a lo mismo que también infraestructura mal planificada, y obviamente afecta a toda esta resiliencia de los ecosistemas y por otro lado, la pesca ilegal y nuestra caza ilegal”, expuso.

La bióloga marina advirtió que las playas enfrentan riesgos adicionales como la iluminación artificial, el desarrollo turístico sin planeación, el cambio climático y la presencia de depredadores, así como la erosión costera y el robo de huevos para consumo humano.

“Las tortugas marinas se consideran especies sombrilla, al igual que el jaguar; son especies que al proteger sus hábitats, al proteger sus ecosistemas, protegemos otras especies y obviamente que benefician no solo a los ecosistemas, sino a nosotros, y son especies indicadoras; eso quiere decir, si las tortugas están bien, nuestros mares, nuestras playas y nuestros arrecifes coralinos también están en buen estado”, explicó.

Pese al panorama de riesgo, López Castro destacó que los tres niveles de gobierno, así como colectivos, asociaciones civiles y universidades, han participado en la protección de las tortugas marinas mediante la creación de reservas de anidación, en muchos casos custodiadas por la Secretaría de Marina.

“Afortunadamente, al menos en nuestro caso, en Yucatán, estamos viendo un incremento de las poblaciones, esto es a lo largo de 30 años de monitoreo y protección, estamos viendo un pequeño incremento, quiere decir que un monitoreo constante y conservación constante de estas especies tiene resultados positivos”, afirmó.

De acuerdo con estimaciones, en un tramo de 79 kilómetros de las playas mencionadas se registran anualmente alrededor de 2 mil 358 nidos, lo que contribuye a la permanencia de ambas especies en la región.

“Realizamos censos nocturnos diarios durante los siete meses de la temporada de anidación para proteger estos nidos de la depredación, la caza furtiva y el oleaje, y aumentar sus posibilidades de supervivencia”, explicó.

Finalmente, la bióloga destacó que el marco legal vigente protege a todas las especies de tortugas marinas y puede ser clave para su recuperación.

“Pueden servir para recuperar estas poblaciones y esperemos que también ecosistemas importantes; necesitamos áreas para que los tortugueros puedan moverse, también necesitamos playas sanas para que las tortugas puedan venir a reproducirse”, concluyó.

TRAS EL NACIMIENTO DE LAS TORTUGAS: EL IMPACTO A LARGO PLAZO

Las tortugas marinas alcanzan la madurez sexual entre los 20 y 25 años de edad, y se estima que solo una de cada mil crías logra sobrevivir hasta la etapa adulta. Ante este escenario, la reducción de nidos depredados o afectados por inundaciones incrementa de manera significativa la probabilidad de supervivencia de las crías, lo que contribuye a la recuperación de las poblaciones en el largo plazo.

De acuerdo con un reporte del colectivo Global Giving, sobre las tortugas marinas en la península yucateca, la temporada de anidación concluyó en noviembre de 2025. Tan solo en las playas de Holbox, El Cuyo y Celestún se registraron cifras relevantes: 5 mil 94 nidos de tortuga verde, 3 mil 74 nidos de tortuga carey, dos nidos de tortuga laúd y un nido de tortuga caguama, números similares a los observados en 2024.

El informe señala que la producción de crías fue alentadora. Con base en el análisis del contenido de los nidos, se estima que unas 325 mil 177 crías de tortuga carey, 553 mil 802 de tortuga verde y 104 de tortuga laúd, lograron desplazarse con éxito desde sus nidos hasta el océano.

“Las condiciones de estas tres playas de anidación siguen siendo ideales para el desarrollo de las crías, con un éxito de emergencia que oscila entre el 83 y el 96 % en las tortugas carey y el 87 y el 95 % en las tortugas verdes”, detalla el reporte.

El documento también destaca el avistamiento de una tortuga carey hembra con una larga historia reproductiva en la región: “fue marcada por primera vez en 1995 en El Cuyo, y nuestro equipo la volvió a avistar esta temporada de noviembre 2025”, lo que confirma la importancia de estos sitios para la conservación de la especie.

URGEN INTERVENCIÓN

Por su parte, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) informó que el Programa Nacional de Limpieza y Conservación de Playas y Costas representa una intervención urgente, debido a que entre el 60 y el 90% de los residuos encontrados en playas son plásticos y microplásticos, los cuales constituyen una amenaza directa para las tortugas marinas.

Estos residuos suelen ser confundidos con medusas —uno de sus principales alimentos—, lo que provoca obstrucciones intestinales que ponen en riesgo su supervivencia.

“La meta de eliminar residuos plásticos en el 100 % de las playas mexicanas para 2030, con incrementos graduales del 10 % al 30 % en 2025-2026, creará corredores seguros para el anidamiento de tortugas”, explicó la dependencia federal.

Asimismo, se precisó que las playas limpias facilitan el acceso de las hembras a zonas óptimas de anidación y reducen los obstáculos que pueden desorientar a las crías en su trayecto natural hacia el mar.

“Es importante decir que la Profepa trabaja en la elaboración de campañas dirigidas a la ciudadanía para invitarla a no ser parte de la cadena del tráfico de huevos de tortugas marinas”, señala el documento.

Texto y fotos: Alejandro Ruvalcaba