SOFÍA MORÁN
Mañana estaré en Manaus, Brasil, para participar en el Student Energy Summit 2026, el encuentro juvenil más grande del mundo sobre transición energética, que reunirá a más de 400 jóvenes de 200 países en el corazón de la Amazonía. No es casualidad que esta cumbre ocurra aquí, en uno de los territorios más simbólicos y vulnerables frente a la crisis climática. Es un recordatorio de que las soluciones energéticas del futuro no pueden diseñarse desde escritorios lejanos, sino desde el diálogo profundo con los territorios que más protegen la vida en el planeta.
Cuando recibí la carta de aceptación como delegada, supe que estos días en Manaus serían mucho más que conferencias y paneles. Pero lo que no imaginaba es que también sería panelista en la sesión inaugural, compartiendo escenario con jóvenes extraordinarios de otras partes del mundo en el Changemakers Panel, un espacio diseñado precisamente para que, al compartir el camino que hemos recorrido, logremos inspirar a las nuevas generaciones a soñar en grande y atreverse a transformar el sistema energético global desde sus comunidades. Esta oportunidad llegó a mí gracias a mi trayectoria como activista climática y al trabajo realizado como presidenta del Capítulo Estudiantil Student Energy at UADY (2021-2023). Bajo mi liderazgo, logramos posicionarnos como la agrupación de mayor impacto dentro de toda la red internacional de Student Energy. Esto significó que, desde Yucatán, nuestro trabajo era reconocido en países como Canadá, Inglaterra, Indonesia, diversas naciones de África y otras regiones que conforman esta red. En pocas palabras, nos convertimos en un referente de nuestro estado frente a jóvenes líderes de todo el mundo.
Y es que a veces olvidamos que los grandes cambios comienzan con acciones que parecen pequeñas. Cuando las juventudes nos organizamos desde lo local, generamos ondas expansivas que terminan conectándonos con redes globales. El Student Energy Summit es prueba de ello, lo que empezó en 2009 como una iniciativa para empoderar jóvenes en energía sostenible, hoy reúne a miles de líderes que están redefiniendo el futuro energético del planeta.
Estar en Manaus, en plena Amazonía, conversando sobre transición energética con jóvenes de contextos tan diversos, me recuerda que la crisis climática no entiende de fronteras, pero las soluciones tampoco. Las preguntas que guiarán nuestro panel son las mismas que me hago desde que comencé este camino: ¿Qué desafíos enfrentamos como jóvenes en el sector energético? ¿Y qué consejo daría a quienes hoy inician su recorrido? La respuesta más honesta es que todo comenzó con algo muy simple, la convicción de que el conocimiento debe democratizarse, de que las juventudes tenemos derecho a participar en las decisiones que definirán nuestro futuro y de que la energía no es solo un tema técnico, sino profundamente social y político.
El futuro no se espera, se construye colectivamente, comunidad por comunidad, y a veces, desde el corazón del Amazonas.




