Mary Carmen Rosado Mota
@mary_rosmot
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Iniciamos la última semana de competencias dentro de los Juegos Olímpicos de Invierno que se celebran tanto en Milano como en Cortina d’Ampezzo, dos ciudades que nos han regalado momentos inolvidables a lo largo de los últimos nueve días con grandes dosis de emoción, optimismo, grandeza y mucha disciplina. Y aunque aún faltan competencias por vivir ya hay momentos que, sin duda alguna, quedarán en la eternidad de estos juegos invernales.
La importancia de estar presentes
Regina Martínez nunca imaginó de niña cuál sería el deporte que cambiaría su vida por completo, ni siquiera que a sus 28 años podría conocer una nueva disciplina y que la llevaría hasta unos Juegos Olímpicos. Hace unos días se convirtió en la primera mujer mexicana en participar en el esquí de fondo en la prueba de 10 kilómetros y, más allá de la posición en la que llegó, ver a las otras competidoras esperándola en la meta para reconocerle su esfuerzo nos demuestran que el deporte será siempre más que un simple resultado. La importancia del deporte radica en estar presentes, en ser ejemplo para alguien que lo necesita, porque así como hubo una persona que nos inspiró para lograr nuestros sueños, nosotras podemos ser esa fuente de inspiración para otras generaciones.
Bronce que sabe a oro puro
Cuando Piper Gilles finalizó la rutina de danza con su compañero Paul Poirier se podía ver en el rostro de ambos, las lágrimas de satisfacción, una expresión que más que alivio denotaba orgullo, una vulnerabilidad que reflejaba la profunda fortaleza de una pareja que acababa de dar una de sus mejores rutinas en la final que, quizá, pensaron que no podrían tener. Ese también ha sido de los mejores momentos de Milano-Cortina, porque vencer al cáncer ya es por sí misma una hazaña digna de admirar, pero reponerte de una operación para después retomar tus entrenamientos sobre la pista de hielo y clasificar a los olímpicos de invierno es algo para sentirse profundamente orgullosa. Poco importa, en realidad, que la presea haya sido de bronce ya que lo superado por Piper Gilles a lado de Paul Poirier vale oro, reluciente y dorado oro.
Para caer hay que levantarse
Es cierto que las despedidas son duras y ni que hablar de los retiros deportivos, pero en algunas ocasiones el guion se alinea para darnos la oportunidad de irnos a lo grande, sin embargo, también cabe la posibilidad de que ese adiós no sea como lo soñamos. Una semana antes de su participación en Milano-Cortina Lindsey Vonn sufrió una considerable lesión en la rodilla, aun así dando muestra de notable persistencia logró completar los entrenamientos y presentarse a la final del descenso en esquí, una prueba más que extrema por la velocidad que se llega a alcanzar. El final lo conocemos, una aparatosa fractura que ha conllevado varias operaciones, sin embargo, ella misma ha declarado que no se arrepiente de competir y que, para caer, primero tuvimos que tomar la decisión de levantarnos.
Estos Juegos están a unos días de terminar, aprovechen disfrutarlos porque después la espera es larga y no querrán perderse de otros sueños que se cumplen sobre el hielo.




