Xmatkuil dice adiós con rotundo éxito

Miles de personas abarrotan las diversas atracciones del magno escaparate del estado, así como las exposiciones de ganado vacuno, la Feria Gastronómica del Cordero y los espectáculos 

Las luces, los colores y los aromas comenzaron apagarse en las últimas 24 horas de la Feria de Xmatkuil 2025, acompañadas del humo y de la carne asada durante la IV Feria Gastronómica del Cordero.

Primeramente, la gente llegaba en moto, auto, taxis y autobuses del Va-y-Ven, para disfrutar de las atracciones, como tomarse fotografías en los automotores tácticos de la Secretaría de Seguridad Pública de Yucatán (SSP), con la gran rueda de la fortuna de fondo.

La gente caminaba en la zona ganadera, donde se cocinaban las carnes. El humo, el carbón y los olores eran la atracción, junto a vacas y toros que todavía permanecían ahí, y esperaban ser llevados a sus ranchos o el rastro.  

“Venimos de acá de Halachó, al último día para comprar unas cobijas para el frío que ya comenzó, y comer acá una carne asada, toda la familia”, explicó Claudia Isela, acompañada de cinco integrantes de su familia, mientras avanzaban entre el bullicio y los aromas del recinto ferial.

Entre los exponentes culinarios destacó el rancho ovino El Sayayín, dirigido por el ingeniero José Humberto Chin Gutiérrez, responsable de uno de los puestos más visitados por la intensidad de sus sabores y el inconfundible aroma del cordero recién preparado.

“Somos productores de carne de cordero de alta calidad, animales de seis a siete meses con un peso promedio de 45 a 50 kilos. Eso es lo que le da a la carne su suavidad y jugosidad”, comentó el productor, mientras atendía a visitantes que se acercaban curiosos a probar los guisos.

En la Feria Gastronómica del Cordero desfilaron platillos como brochetas, asado, barbacoa, birria, hamburguesas de cordero y el singular borrego al ataúd, un método de cocción que imita el tradicional borrego enterrado, pero elaborado en un baúl metálico que conserva el vapor y realza el sabor.

“Normalmente vendemos la carne cruda, natural, marinada, en piezas, canal, hamburguesas, kibis y molida, además de cortes finos como tomahawk, T-bone, rack francés y rack americano; pero venimos a consentir al público con guisos listos para degustar”, explicó Chin Gutiérrez.

Los expositores recalcaron que el consumo de cordero ha ido en aumento entre las familias yucatecas, impulsado en gran parte por la vitrina que representa la feria de Xmatkuil.

“El secreto está en el cruce de razas maternas como la Black Belly y Pelibuey, con terminales como el Dorper o incluso el Charol, ya adaptado al clima de Yucatán; así logramos un producto con buen peso, tamaño y, sobre todo, excelente sabor”, detalló el productor.

Además, se ofrecieron quesos y leche de cabra, productos cada vez más solicitados por su valor nutricional, especialmente entre niños y personas con afecciones respiratorias.

Entre música regional, risas y un ir y venir constante de familias, el festival gastronómico se desarrolló con gran aceptación, consolidándose como un escaparate para la ganadería ovina y la gastronomía yucateca.

DE COMPRAS Y ALGO MÁS

En los corredores comerciales, decenas de familias buscaban ropa, cinturones, calzado y, por supuesto, la infaltable cobija del “tigre” o las sábanas “Shakira”.

“Bueno, ya llevamos unos zapatos y unas playeras para regalar en la Navidad, en especial a los nietos, porque son muchos, son siete, y ahorita, con un guardadito y lo que llegó de la pensión la última vez, con ese compramos los regalos”, relató doña Martha, vecina de Kanasín.

Minutos antes de las 16:00 horas, Jaqueline caminaba con su pequeño en brazos mientras elegía blusas azules y unas mallas para hacer ejercicio; su esposo Carlos cargaba pacientemente las bolsas.

“De último venimos a pasear, porque la chamba estaba complicada entre semana, pero disfrutamos del día; no está haciendo tanto calor y está rico el día para andar acá, y bueno, ir a comer al rato unas carnes asadas”, contó Mario, vecino de la colonia Mayapán.

En otro punto, una familia se detuvo en el set con temática de la Revolución Mexicana para llevarse un recuerdo de la feria más querida de la península.

“Acá llevamos ya unos pantalones, pero antes nos tomamos unas fotos allá, con los policías a la entrada, en esos camiones negros… para reconocer el trabajo de los policías; y ahora, acá de compras, nos falta la cobija ¿la del tigre?, no, una de Luismi”, dijo entre risas Estefanía, de 22 años, acompañada de su madre.

En la zona de juegos mecánicos, los niños eran los más emocionados, aunque los adultos tampoco se quedaban atrás al subirse a la rueda de la fortuna, los carros chocones o los columpios gigantes.

Y conforme avanzaba la tarde, la alegría y los recuerdos —como aquellos días en que 421 mil personas ingresaron a la feria— quedaban guardados en la memoria de los visitantes. La nostalgia, las risas, la música y los gritos se iban apagando poco a poco mientras la edición 51 de la feria llegaba a su fin.

“Venimos dos veces con la familia; la primera nada más venimos cuando se presentó Ana Bárbara para cantar un rato: te buscaré, bandido, te atraparé, maldito, te lo juro, y hoy a pasear un rato con la esposa y la cuñada”, contó Roberto Ke, vecino de la colonia Lázaro Cárdenas.

Ahora, solo queda esperar otros 12 meses para que las luces del recinto ferial vuelvan a encenderse y la alegría regrese a miles de familias yucatecas, junto con visitantes nacionales y extranjeros.

Texto y fotos: Alejandro Ruvalcaba