Soplete

Armando Escalante
Periodista y analista político

La semana pasada en nuestra colaboración habitual de los lunes, anticipamos que hoy comentaríamos el saldo negro que podría arrojar la manifestación belicosa que se iba a producir en el ya tristemente célebre Día de la Mujer mejor conocido como 8M. Adelantamos sin tener ninguna bola de cristal que grupos plenamente identificados habían convertido la efeméride en escenario de destrucción y vandalismo. No nos equivocamos.

También dijimos que este año aprovecharían subirle dos rayitas a su agresión y a los daños que causan en inmuebles particulares y hasta en monumentos históricos, con la excusa de que con eso se hacen visibles. No fallamos. Fueron más agresivas y violentas contra los agentes policíacos a quienes querían quemar vivos.

Y no solo no fallamos, sino que las activistas nos dieron la razón con creces, al incendiar con todo lujo de violencia, las barricadas que puso el gobierno del Estado rodeando parte de la plaza grande, para salvaguardar la Catedral y el Palacio de Gobierno, además del inmueble que detenta el gobierno federal antes llamado Ateneo de Mérida.

A su paso, las encapuchadas del autodenominado bloque negro dañaron por tercer año consecutivo ¾sin que nada ni nadie lo impida¾, los monumentos a los fundadores de la ciudad, Los Montejo, los obeliscos y bustos dedicados a Felipe Carrillo Puerto y Justo Sierra, así como letreros turísticos, señales de vialidad y de nomenclatura. Pintarrajearon la fachada y los muros de la Escuela Modelo, el frente de la tienda Walmart, además de otros inmuebles cercanos como las oficinas del Partido Acción Nacional que fue totalmente grafiteada. Adelantamos que en la cruda realidad que vivimos estos desmanes solo sirven para prejuiciar a millones de mexicanos sobre la conducta de las manifestantes que creen tener la razón al tiempo que no hay razón que las haga entender la desconexión entre sus protestas y la actitud de los que cometen delitos contra mujeres.

Ah, por cierto, punto y aparte, un grupo de mujeres conmemoró la fecha con una marcha pacífica pero fue totalmente opacada por las personas que destruyen, dañan y golpean todo a su paso, incluso a cuanto hombre se cruce en su camino, especialmente si son reporteros.

El xix.– Por más que hicieron las enviadas fuereñas para causar el caos en la manifestación del 8M en el centro de Mérida, no lo lograron. A tiempo el gobierno del Estado con la policía al mando, reforzó con vallas metálicas los frentes de los edificios que circundan la Plaza Grande, excepto la Casa de Montejo y el Palacio Municipal donde las cosas no pasaron a más. Sin embargo, en el frente del Palacio de Gobierno, las protestantes echaron fuego hacia los rostros de los agentes (se pensó que hasta un soplete llevaron), y no se sabe si causaron lesionados. Las personas de pasamontañas entre las cuales presuntamente había no solo mujeres, no lograron detenciones ni tampoco consiguieron que su provocación degenere en lesionados.

Hubo quienes identificaron a las rijosas como gente de un partido político y hasta se dijo que sería el mismo movimiento que busca apoderarse de la democracia y destruirla. Como anticipamos, el partido del presidente quiso usar esa fecha para reposicionarse con un conflicto grave, sobretodo en esta tierra donde aún no germina la semilla del odio y destrucción que ha plantado en todo el país, pero no lo consiguió.