Me desconecté de mis emociones

René Emir Buenfil Viera 
psicrenebuenfil@gmail.com

Tener dificultades graves para conectarse a nivel emocional con las demás personas, incluso las más cercanas, puede venir de varios lugares, uno de ellos es conectarse exclusivamente desde la parte racional para entender, explicar y describir lo que pasa y lo que se siente, intelectualizar además de un mecanismo de defensa es un problema porque te deja ciego a toda la gama de dimensiones emocionales, te lleva a no entender las reacciones emotivas detrás de las palabras, acciones u omisiones, y que sea poco probable que ofrezcas respuestas empáticas, sino más bien frías y distantes con puros argumentos lógicos, extrañado y confundido cuando las cosas se escapan de la lógica. 

Y muchas veces no es que no sepas qué decir, sino que lo que dices al carecer de empatía y calidez termina agravando la situación, generando problemas, pleitos o resentimientos, ya sea que las otras personas te lo digan o no, o se lo aguanten y aguanten hasta que de repente cuando menos se lo esperan estallen, y como no te conectas ni profundizas con la parte emocional, no tienes las palabras adecuadas, no sabes cómo consolar, pedir perdón, apapachar, contener o dar ánimos ante los momentos emocionalmente vulnerables de las personas que quieres.

Otro escenario que explica esto es que en algún momento decidiste desconectarte de alguna emoción en particular, generalmente negativas, por ejemplo la tristeza que ya no quieres sentir, pero lo que nos sucede, según la psicología positiva, es que cuando te desconectas de una emoción te terminas desconectando de todas las demás, una por una, llegando a estar tan plano que pierdes la capacidad de sentir muchas cosas, de emocionarte y conmoverte, hasta de desilusionarte, y te preguntarás ¿qué tiene esto de malo, no estoy mejor así sin sentir tan intensamente?, pues quizá te llegas a acostumbrar a no sentir pero esto significa que no estás viviendo la experiencia humana en toda su extensión, y esta experiencia incompleta está por tanto limitada, reducida al plano intelectual y racional, y dejando fuera de tu consciencia tu universo emocional. 

Es como caminar a ciegas y a tientas, limitando tu capacidad de conexión con las demás personas, de comunicación emocional profunda y por tanto merma la calidad de tus relaciones con quienes te rodean.

Si ya vives plano y emocionalmente desconectado, nada te turba y nada te espanta ni conmueve, es hora de encontrar la raíz del problema y reflexionar sobre qué experiencias viviste en qué momento de tu vida que te llevaron a decidir ya no sentir, ¿quién te desilusionó tan grandemente?, ¿en qué momento te diste por vencido y te resignaste a ya no esperar nada de nadie?, ¿dónde está la herida emocional que provocó este trauma?. 

También pueden haber creencias limitantes en torno al género y la masculinidad que propiciaron esta situación, las buenas noticias son que así como uno decide desconectarse de sus emociones, también puede decidir reconectarlas y reconciliarse con ellas, será complejo y un proceso que tomará tiempo, pero es posible, deseable y en pro de tu salud mental y bienestar.